jueves, enero 31, 2008

2008

La temporada 2007-2008 fue una temporada perdida para Magallanes. Por momentos (sobre todo al día siguiente del debut de Endy, cuando leí el box-score) me pareció que esa alineación tenía que meter al equipo en los play-offs. Mi amigo Rafael fue la voz de la razón este año: siempre cuestionó el picheo, y mantuvo que era imposible clasificar con una rotación que, si bien tenía nombres interesantes, podía ser descrita con una sola palabra, inconsistente. Si a ese talón de Aquiles se le agrega la extraña decisión de despedir al manager en la última semana de la ronda eliminatoria (cuando el equipo aún tenía chance de clasificar), esta temporada fue una de las más opacas en la última década turca. Mi señor Padre, quien es el magallanero más optimista que conozco, fue un duro crítico de la gerencia y tiró la proverbial toalla por primera vez en la historia (lo cual es increíble considerando que nunca se rindió en los 80s, cuando Angel Escobar y Alfredo Torres eran los mejores jugadores criollos en el equipo).

Para mí la pobre actuación del equipo tuvo mucho que ver con la manera como terminó la temporada 2006-2007. Claramente, la dupleta Castillo-Pedrique tomó la decisión de salir de jóvenes con potencial y contratar a veteranos con carreras sólidas. El objetivo era evitar que el Magallanes perdiera el campeonato por la ineficacia de lanzadores jóvenes en el noveno inning de un juego de la final. Por eso Castillo dio talento joven por Zambrano y Rivera, y dejó ir a jugadores que son necesarios en esta liga (Héctor Giménez, por ejemplo). Claramente, el plan no funcionó en esta temporada. El picheo colectivo fue el peor de la liga y la ofensiva no pudo cargar con el equipo. ¿Cómo afectan los cambios de este año al Magallanes de temporadas por venir? Difícil estimarlo; sin embargo, cada vez que se dan jugadores que pueden contribuir durante la totalidad de la temporada (como Caraballo, Rodríguez, Estrada y el anteriormente mencionado Giménez) por peloteros que solo participan en 30-35 juegos al año, se necesita una cantera que produzca talento y que cubra los baches. Este año en particular, el resurgir de Edgardo Alfonzo y Richard Hidalgo mantuvo al Magallanes en la pelea. Dependiendo de qué tanto jueguen estos peloteros en los Estados Unidos y/o Japón, pudiese verse reducido el impacto que van a tener en futuras temporadas. Veremos.

sábado, agosto 04, 2007

Retorno de Catatonia

He oído muchas veces aquella frase que dice "quien no conoce su historia está condenado a repetirla"; sin embargo, me encantaría tener el poder de eliminar de mi memoria el último juego del Magallanes de la temporada 2006-2007, aún con el conocimiento que su olvido conllevaría a una posible repetición. De hecho, ocurre con frecuencia, en mi cabeza revivo ese noveno inning y de inmediato sufro de acidez estomacal. Técnicamente, no estoy repitiendo la historia, pero mi psyche pareciera no conocer la diferencia. Es triste.

Todos los años, a finales de marzo, hago proyecciones de lo que creo que va a pasar en las Grandes Ligas antes de cada temporada. El pasado marzo, la sola idea de entrar en esta página me causaba acidez. Hoy, 4 de agosto, pareciera absurdo hacer predicciones, cuando la temporada ya lleva dos tercios de cumplida. Aún así, aquí van las predicciones que nunca escribí, aquellas que hubiese puesto en marzo, algunas ya absurdamente comprobadas como erróneas:

Ganadores de división: Medias Rojas, Mellizos, Angelinos en la Americana; Mets, Cubs y Dodgers en la Nacional. Los wildcards, Yankees y Phillies.

Más Valiosos: Hafner y Pujols.

Cy Youngs: Santana y Zambrano (la dupleta criolla, está es quizás la predicción que pareciera aún tener chance).

Novatos del Año: Alex Gordon y Tim Lincecum.

Managers del Año: Gardenhire y Piniella.

Playoffs: Mellizos sobre Medias Rojas, Yankees sobre Angelinos, Mellizos a la Serie Mundial; Mets sobre Dodgers, Cubs sobre Phillies, Mets a la Serie Mundial; Mellizos ganadores, y por ello Minaya da a Maine, Milledge y Carlos Gómez a cambio de Johan (y ese mismo día me compro la camisa de los Mets con el "Santana 57" en la espalda).

Comentario: He debido amarrarme los pantalones y dejar a los Yankees fuera de la post-temporada por segundo año consecutivo. Como sea, parecieran estar en carrera con los tres equipos de la Central a ver quien entra. A mí juicio, se quedan fuera los Mulos, con Detroit y Cleveland acompañando a Boston y Anaheim. Hablando de los Angelinos, por alguna razón (quizás porque tengo a Félix Hernández en mi equipo de fantasía), estoy ligando a los Marineros. Me parece increíble que ese equipo aún tenga vida. En la Nacional, me parece que los Mets van a ganar el Este pero van a perder en la primera ronda por falta de picheo (por lo cual van a intentar obtener a Johan este invierno). Los Cubs parecieran ser fija en la Central (aunque no por mucho, yo creía que iban a ganar la división por 15 juegos) y el Oeste es totalmente impredecible (quisiera Dodgers, pero pareciera que van a quedar terceros). Los Phillies no deberían ser el wildcard; me parece que está entre los Bravos y los Padres/Cascabeles. Cy Youngs hasta el momento, deberían ser Sabathia y Peavy.; los MVPs, A-Rod y Fielder; los Novatos del Año, hasta ahora, Dice-K y Braun (qué pelotero); Managers del Año, Randolph y Francona.

domingo, enero 28, 2007

Patético

Tengo cientos de notas del juego 5 de la final. Ninguna de ellas tiene sentido después del desastre ocurrido en el noveno inning. Solo hay que decir que este fue el peor momento que como fanático magallanero haya vivido. Tres outs, siete carreras de ventaja, y un equipo con sólo cuatro hits nos anotó 8. Estoy de acuerdo con como Pedrique llevó su picheo el día de hoy: puso a los mejores lanzadores cuando fueron necesarios y llegó a este noveno inning con todas las de ganar. Si acaso, mi única crítica fue que no metió a Piñango para hacerse cargo del noveno; sin embargo, ¿quién previó esta debacle colectiva? Mi Papá lo dijo mejor de lo que yo nunca podría: "Pasamos de la posibilidad de hacer historia de una manera positiva, a hacer historia de manera totalmente opuesta".

Primera victoria de cuatro

Acepto que estos pueden ser sólo los comentarios de un iluso, pero el juego de ayer no se sintió como el simple intento por evitar la barrida. Este fue un juego en el que el resultado (8-4) no representa lo superior que fue el equipo Magallanes. No fue una victoria en la que un sólo jugador dominó y desequilibró la balanza, sino que fue el resultado de un trabajo de equipo en el que casi todos los peloteros del Magallanes contribuyeron. Si el Magallanes gana hoy en Maracay, contra el mejor pitcher de los Tigres, se presenta una situación muy similar a lo que ocurrió en la ahora legendaria serie ganada por los Medias Rojas contra los Yankees en 2004: el picheo no nos desfavorece tanto en los dos últimos juegos como en el quinto juego, el llamado "momentum" estaría del lado del Magallanes, y, aparte, jugaríamos en casa (ventaja que no tuvieron los Medias Rojas).

Varios comentarios del juego 4:

- El Magallanes fue paciente al plato: Por primera vez en esta serie ese fue el caso, en lo que pareció una directriz del equipo técnico. A Pinto lo hicieron pichar y meterse en problemas (y Pinto había sido exitoso frente al Magallanes este año). Importante que esta disciplina se vio en todos los turno, aún con dos outs (las primeras cuatro carreras ocurrieron todas después de dos outs).

- Los Tigres estaban desconcentrados: Cabrera tuvo dos momentos en los que su mente no estuvo en este juego: cuando toreo un rolling en el cuarto inning y cuando buscó y tocó a Richard Paz en una situación de out forzado en el sexto. Luis Rodríguez no hizo un tiro en un posible doble play en el séptimo por pensar que el forzado en segunda era el último out. Ellos no jugaron bien. Ronny Cedeño hoy no le hubiese dado un hit a Géremi aún si lo hubiesen forzado a lanzar con la zurda.

- Buddy Bailey cometió dos errores claves: Siguió colocando a Simon en el line-up, lo cual le costó una carrera temprano cuando los Tigres han podido tomar control del juego (de hecho, el jonrón del séptimo nos favorece, porque van a seguir poniendo a un hombre que claramente no puede sino trotar, a tapar el flujo de corredores en las bases). Después, en un error que espero cometa de nuevo, le dio un boleto a Paz para llenar las bases y enfrentar a Luis Rivas (resultado, hit de Rivas y una carrera más). Si Bailey no ha reconocido que Rivas es nuestro mejor jugador, estamos en mejor posición de lo que pensaba.

- Increíble contribución de Géremi, Raven, Blanco, Rivas, White e Hidalgo: Este fue un juego en el que todo el Magallanes se vio bien (Tomás Pérez dio un hit y pareciera que la se le quitó la presión), pero estos seis jugadores fueron claves: Raven casi pegó dos jonrones; Géremi se fajó durante los primeros cinco innings y le dio chance al equipo de construir la ventaja; Blanco dejó caer esa pelota detrás de tercera que le dio al Magallanes su primera ventaja de la serie (y jugó excelente defensa); Rivas le pegó a la pelota con autoridad; White entró a relevar cuando los Tigres se acercaron y dominó; Hidalgo pegó el batazo (el jonrón que puso el juego 4-0) que nos tiene en estos momentos soñando con el "come-back" histórico.

Hoy esperemos que el sueño se mantenga vivo. El Magallanes sale al terreno en la misma situación de ayer y la misma que se va a presentar mañana de ganar hoy. Con la misma actitud (paciencia al plato), buena defensa (ayer no se cometieron errores contra dos de los Tigres) y un McClasky que se faje como Géremi, la victoria es posible. Si, puede ser que sea un iluso, pero mientras más veo la situación más me convenzo que es posible. Vamos, equipo de rachas, gana estos tres que vienen para completar una serie histórica.

jueves, enero 25, 2007

Recuento del tercer juego

Este artículo es un récord fidedigno de los pensamientos que se me ocurrieron mientras pasaba el juego 3 de la final. Más allá de un pase de edición y corrección ortográfica (aunque, como siempre, se me van a colar casi todos los errores) espero que confíen en que este reporte es, al menos, honesto:

7:40 - Primer inning: Endy bateó doble abriendo el juego, luego que Bonilla lo puso en dos strikes. Creí que se iba a ponchar (lleva cuatro en la final). Richard Paz viene a batear y estoy seguro que va a tocar. Muy mala jugada esa del toque de pelota. Los Tigres anotan mucho para estar jugando para una carrera en el primer inning. Ponche de Rivas. No me gusta decir "te lo dije", pero te lo dije. Boleto a Richard Hidalgo. Rolling por el short de Oscar Salazar. Cero carreras, un hit, dos quedaron en base.

7:55 - Es increíble que la temporada del Magallanes dependa de Vladimir Núñez. ¿En qué momento se le salieron las ruedas a la bicicleta? Todo fue tan rápido que ni me di cuenta. Mentira, claro que me di cuenta: voy a hacer un afiche con la foto de Géremi San en el aire. Si Núñez viene descontrolado, vamos a tener problemas porque ya él no tiene la recta explosiva de antes. Por supuesto, luego de tener a Gregor Blanco en dos strikes, Vladimir le da boleto. Doble play cuando Torrealba toma una línea de frente que bateó Rodríguez (¡gracias, Dios mío! Te debo otra). Núñez deja a Cabrera con la carabina al hombro y estoy gozándolo. Por primera vez en esta serie, se termina el primer inning y el Magallanes no está perdiendo.

8:05 - Segundo inning: Un, dos, tres. ¿Por qué tomamos a Henry Blanco de refuerzo? Se que tenía sentido, que era un movimiento lógico, pero nunca he estado más seguro que una selección era la equivocada. ¿Cómo pudimos seleccionar al capitán (¡capitán!) del Caracas? Qué pava.

8:09 - El inning de Magallanes duró cuatro minutos. Mentira: ahí estoy contando el tiempo que tardaron los Tigres en salir del campo. No se puede ganar una final con tan poca paciencia al plato. Jonrón de Hernández. Otra mentira: la toma Endy en la zona de seguridad. Creí que se iba cuando vi el swing. Así como el Magallanes se equivocó con Blanco, los Tigres botaron la bola con Randal Simon. No puedo creer que los expertos llegaron a considerar que había que meterlo entre Cabrera y Hernández en el line-up. Buddy Bailey se debe haber reído cuando oyó ese comentario la primera vez. Se poncha Simon. Doble de Cedeño, seguido por un jonrón de Alexander Romero. Qué desastre. Maza batea un elevado al centro. 2-0, Tigres, luego de un inning en el que le dieron a Núñez en la cara.

8:21 - Tercer inning: Tomás Pérez no sabe que hacer para embasarse. Se ve incómodo en el plato. Una de las cosas que más me preocupó fue un artículo en el Nacional (¿quizás el Universal?) en el que Pérez dijo que esta serie iba a ser la culminación de su carrera en Venezuela. Al leer eso me pareció que Tomás no iba a jugar bien, que iba a sentir la presión. Por lo menos en los dos primeros juegos así ha parecido. Cadena. Increíble este país. ¿Qué estamos esperando? ¿Hasta dónde nos vamos a dejar empujar? Qué tristeza. Regresamos de la cadena (por cierto, sin ninguna razón, no se dijo nada) y la noticia es que el Magallanes desperdició un triple de Richard Paz. Ese toque de bola del primer inning fue una estupidez.

8:33 - Gregor Blanco pega un sencillo luego de un out y se roba la segunda (¿por qué tomamos a Henry Blanco?). Boleto a Rodríguez y viene Cabrera con dos en base. Piñango comienza a calentar en el bullpen. Creo que aquí se acaba la final. Felizmente, Cabrera bateó de frente a Cortés. El peligro continúa con Hernández. Rolling por tercera y Paz hace la jugada. Seguimos vivos.

8:42 - Cuarto inning: Ponchado Richard. Se nos está acabando el tiempo para una nueva racha positiva de Hidalgo. Hit de Salazar y estoy aplaudiendo (bueno, justo antes de escribir estas líneas, por supuesto). Torrealba batea para doble play, 54-43. Se acabó el inning, y hasta ahora este juego sigue el mismo guión de los dos anteriores. Esto no se ve bien.

8:51 - Hit de Simon pero lo sacan en segunda intentando alargar el sencillo. Por Dios Santo y mi Madre que escribí mi comentario anterior sobre Simon en el segundo inning. Base por bolas a Cedeño (quién va a robar, Blanco no lo va a sacar) y Aragua amenaza de nuevo. Otro boleto, esta vez para Romero, seguido por una línea de Maza por tercera que sirve para comenzar un doble play. El juego está 2-0 apenas. Está cerca, aunque se sienta lo contrario.

5:06 - Quinto inning: Elevado largo de Cortés (mi amigo Rafael odia, oficialmente, a Maza) seguido por un boleto a Henry Blanco. Yo aquí traería a un corredor emergente. Nos quedaríamos sin receptor suplente, pero quiero a Blanco fuera del line-up. Tomás Pérez batea para doble play.

9:12 - Ponche a Delgado después de un buen turno abriendo el quinto de los Tigres. Doble de Gregor Blanco, y los Tigres han llegado a segunda en cada inning. Luis Rodríguez batea un hit a la izquierda y Núñez va a lanzar (por tercera vez) contra Cabrera. Ahora si creo que se acabó el juego. 2 y 0 y yo le daría boleto a Cabrera (no intencional sino pichando alrededor y me fajaría con Hernández). Doble play (gracias Dios mío). 2-0, todavía hay vida.

9:26 - Sexto inning: Entra Moreno a lanzar y de inmediato le da un boleto a Endy. Hit de Paz (por Dios, ese toque como nos duele). Hombre en primera y segunda, sin outs, con Luis Rivas al plato. Yo no lo pondría a tocar. Por supuesto, Rivas toca, avanzan los corredores, y unos de los bateadores más fríos en nuestro line-up viene a intentar definir esto. Conteo de 2 y 2 para Hidalgo. Viene el ponche. 3 y 2. Boleto. No hemos debido tocar la pelota. Moreno está descontrolado y nosotros le regalamos un out. Ponche a Salazar y me quiero lanzar por la ventana. Steve Torrealba va a tener que ser el hombre. Este se siente que es el turno del juego. Por alguna razón, Moreno de repente tiene control en el cambio y el bate de Torrealba va a la tribuna. Elevado de Torrealba al jardín izquierdo. Buen cero, aunque con ayuda (no se si he dejado claro que no me parecía el toque con Rivas).

9:44 - El inning anterior fue el más largo del Magallanes. Sencillo de Hernández y deberían sacar a Núñez. Con todos los altibajos, Vladimir se fajó en este juego. Para todos los bateadores que tuvo en base, 2 carreras fueron pocas. Matt White entra en relevo. Bailey trae un emergente a tocar y éste falla: Hernández out en segunda en jugada de selección. White se faja contra Cedeño y termina dándole boleto. Pedrique se la va a jugar con White ahora contra Romero. Por supuesto, hit de Romero y Richard Hidalgo no puede hacer una jugada limpia. 3-0, hombre en primera y tercera (Cedeño avanzó a tercera con el error de Richard), viene Piñango y ya la cuestión está a nivel de milagro. ¿Qué estará haciendo José Francisco Malavé por esto días? En dos strikes, Piñango hace un lanzamiento increíble, por todo el medio del plato que Maza conecta con facilidad (¿Maza MVP? Pobre Rafael). Out Maza en la goma luego de un sencillo de Delgado. El amigo Rafael dice: "Que triste, sodomizados por Luis Maza. Este Magallanes da pena. No importa perder con Cabrera o con Hernández, pero con ese disfraz, es demasiado". Como siempre, el amigo Rafael muestra su extraordinaria capacidad para evaluar situaciones. Carlos Feo informa que Aragua ha embasado a 56 hombres en 24 innings. El mejor equipo está ganando. Por cierto, Blanco entrega el tercer out del 4 al 3.

10:13 - Séptimo inning: El sexto de Aragua duró una eternidad. Estoy cuestionando mi idea de seguir un diario de este juego. Me pareció que traería buena suerte. Boleto a Cortés, elevado de Blanco al campo corto (swing de gradas), elevado de Tomás Pérez al jardín derecho (todavía buscando su primer hit), entra Guánchez a relevar y domina a Endy. Siete arepas por ese pecho.

10:24 - ¿Qué tan bueno es este equipo? Me refiero al Magallanes. Equipos buenos (como los Tigres) son constantes, no caen en estos slumps colectivos que matan en series cortas. En este inning falló Cabrera por cuarta vez en el juego. Es decir, el mejor jugador en el terreno ha sido dominado toda la noche y estamos perdiendo 5 a 0. Con dos outs, Hernández conecta sencillo y anota luego de un triple de Prado. Tres de las carreras de Aragua después de dos outs. Cedeño se poncha y no se cómo voy a hacer para terminar este blog.

10:37 - Octavo inning: Richard Paz abre el inning. Increíble que tan molesto estaba yo la última vez que bateó Paz, y todo sobre el toque del primer inning. Parece que ocurrió hace años. Se poncha. Hasta ahora no lo había dicho, pero por si acaso algún lector no lo sabe, el Gato Briceño es garantía de Revolución en Monagas. Según mis informantes orientales, en Maturín no hay un hotel con cien camas, pero hay un estadio de fútbol de cincuenta mil puestos. Bien pensado. Un, dos, tres, el octavo de Magallanes. Ocho arepas. Estoy full.

10:45 - Un, dos, tres. Primera vez en este juego. No estoy seguro si ha pasado antes en la serie (posiblemente una por juego).

10:49 - Comienza el último inning con un hit de alguien (fue Salazar, pero es para hacerle creer al lector que no me importa - de hecho si me importa). Ponche de Torrealba. Doble de Cortés, se le metió en las luces a Maza y, lamentablemente, no le cayó en la cabeza. Con hombres en segunda y tercera, Blanco falla con elevado al segunda base (swing de gradas) y Tomás Pérez termina el juego (quién más) con su décimo segundo out consecutivo. Se acabó el juego, se sacó la tarea. El sábado los Tigres van por la barrida.

A comenzar una nueva racha

No queda otra: o Magallanes da la vuelta a la seguidilla adversa o los Tigres nos barren. Esperemos que los cambios en la alineación de Pedrique funcionen, que se hagan las jugadas defensivas y que el cubano venga por la goma. No hay mucho análisis en esta entrada, puro pensamiento positivo y deseos que el Magallanes haga de ésta una serie competitiva. Voy a llever un recuento esta noche que publicaré cuando concluya el juego.

martes, enero 23, 2007

La Final de Géremi

El título de este artículo puede ser interpretado como el resultado de la ira y la cercanía de los acontecimientos del juego de esta noche. Quizás sea mezquindad, pero me parece que lo que ocurrió en el comienzo del segundo inning marcó esta serie final aún más que los dos jonrones de Miguel Cabrera y la actuación de Corey Bailey.

Los Tigres se vieron muy superiores en todos los aspectos del juego; sin embargo, no importa quién gane, creo que ésta será para mí la final de Géremi. Encuentro dos razones para esto: la primera es que muy posiblemente González botó la serie con su juvenil y risible patada voladora; la segunda, no creo que el Magallanes sea capaz de recuperarse sin una actuación sobresaliente de Géremi en lo que queda de serie. Es decir, va a ser o la serie en la que Géremi heroicamente va a ganar dos juegos y salvar el séptimo con un día de descanso, o la final en la que el Magallanes no se va a recuperar de la estupidez del zuliano.

Conversando con mi amigo Rafael, debatimos si Géremi utilizó la pelea como una forma de salirse del paquete. Claramente Géremi no tenía nada en la bola, le conectaron con fuerza en el primer inning y por ello es posible especular. Sería extraño que hubiese intentado pegarle al mejor corredor de los Tigres abriendo inning, pero no creo que el pelotazo haya sido intencional. Mi teoría es que si él pensó en algún momento que esta era su salida, fue cuando Cedeño comenzó a gritarle desde el plato; no se que le gritó Cedeño, pero en un momento el veterano que fue escogido a dedo por su manager (entre otras cosas, por su experiencia) se convirtió en Mike Tyson cuando le mordió la oreja a Holyfield para detener una paliza. Por cierto, eso era lo que estaban haciendo los Tigres, propinándole una paliza a González, quién nunca se vio cómodo. Quizás sólo fue el momento, pero es extraño que un pelotero con su historial se haya dejado llevar por sus impulsos, colocando al equipo en una posición muy difícil (particularmente si se considera que se van a jugar tres partidos en noches consecutivas y el bullpen lanzó 8 innings en este primer encuentro).

Este juego me hizo pensar en varios encuentros del pasado. El primer recuerdo vino con el segundo jonrón que conectó Cabrera: fue el mismo lanzamiento y ubicación de aquél que diera contra Roger Clemens en la Serie Mundial de 2003. ¿Podría el Magallanes asumir la estrategia de no lanzarle a Cabrera? ¿No es evidente que este muchacho es mucho mejor que cualquier otro jugador en esta final? El segundo recuerdo se activó con el segundo error de Ordaz: este juego fue similar al segundo de la final 2001-2002 (única derrota del Magallanes en esa serie) en la que, por cierto, el pitcher derrotado también fue Géremi González (y Ordaz tuvo una noche magistral jugando para los Tigres en aquel entonces). Esa noche, González simplemente fue vapuleado (4.2 innings, 4 carreras, 3 limpias), pero el resto del equipo se vio mal, igual que la versión actual del Magallanes. En el juego de la final 2001-2002, la defensiva fue patética (y aún así no llegó al nivel de la debacle de hoy) y la ofensiva magallanera fue blanqueada en gran parte por su poca paciencia, similar a lo que ocurrió en este partido (el mejor ejemplo fue el batazo para doble play que Frank Díaz con tres en base sin outs). Justo después de ese juego de enero de 2002, Magallanes barrió los tres siguientes en Maracay para completar el décimo título. Estuve presente en esos tres juegos: la última victoria de Johan Santana en Venezuela (brillante: 7 innings, 7 ponches, 5 hits, 1 carrera), el juego de Wiki González (cuando se volvió loco y causó la implosión del cuadro aragüeño, robándole el titular a una noche brillante de Endy Chávez), y el juego en que Rubén Quevedo dominó a Aragua con el doble cambio (no tenía nada en al bola, pero sacó de pasó a los bateadores cambiando la velocidad de sus lanzamientos). ¿Tendrá este Magallanes una reacción similar? No hay manera de saberlo en este momento. Lo que es evidente es que estos Tigres son mejores que los de esa campaña y que Géremi, en un momento de estupidez, les dio una ventaja que no necesitaban.

martes, enero 16, 2007

El Magallanes de Richard

Es cierto, decir que éste es el Magallanes de Hidalgo es una simplificación; es cierto que el fuerte de este equipo es su staff de lanzadores; sin embargo, es un bateador, Richard, quién representa mejor a esta edición de los Navegantes.

Magallanes 2007 es un equipo de rachas; es una escuadra que gana y pierde en seguidilla, sin explicación. No importa contra que equipos o contra que lanzadores; los Navegantes ganan contra quién sea cuando están de buenas y no pueden levantar cabeza cuando el equipo está frío. Mi amigo Rafael Jiménez me llamó la atención sobre como estas rachas encuentran seguidillas que son imágenes exactamente contrarias ( como las siete derrotas terminando la temporada regular, siete victorias comenzando el round robin). Los picos y los valles son muy pronunciados. Durante la ronda eliminatoria, sólo cinco de las 26 derrotas de los Navegantes fueron aisladas; todas las demás fueron parte de una en cadena. Si algún jugador del actual roster refleja este tipo de comportamiento, ese es Hidalgo. Richard es un bateador de rachas: Cuando está de buenas, pareciera que es imposible de dominar; cuando está frío, comienza a perseguir esos lanzamientos quebrados en la esquina de afuera y se muestra increíblemente vulnerable. Por supuesto, Richard está en su mejor momento de la temporada (coincidencia o no, éste es también el mejor momento del Magallanes); está haciendo buen contacto, tomando boletos cuando los pitchers no le dan buenos lanzamientos y se ha convertido en un out muy difícil. Al mismo tiempo, el Magallanes está ganando casi todos sus juegos, algunos con buen picheo, otros con buen bateo, y otros de manera milagrosa (el juego del sábado contra los Tigres fue, sin duda, el mejor ejemplo). Ahora lo único que nos queda es esperar que la racha alcance para ganar la final y la Serie del Caribe. No quiero ser pájaro de mal agüero, pero este equipo se puede enfriar en un santiamén. Tenemos la suerte que se han incorporado jugadores como Endy Chávez y Luis Rivas quiénes dominan esta liga (como decía César Tovar, la velocidad nunca cae en un "slump") y deben dar más consistencia a este plantel. Las bajas de Guzmán y el Kid Rodríguez fueron importantes, y habrá que ver que refuerzos se toman para la final. Como sea, el Magallanes tiene que ser el favorito absoluto para ganar el torneo. Los otros equipos parecieran llegar con problemas en posiciones importantes, mientras los Navegantes tienen más de una docena de jugadores de campo que parecieran estar listos para tomar cualquier turno en cualquier situación de juego. El trabajo es ahora aprovechar este buen momento, mantener a todos los jugadores contentos y esperar por el otro finalista (lo más seguro es que sean los Tigres).


Comentarios (si acaso tardíos) de los resultados de Grandes Ligas y los premios:

A comienzos de temporada creo que hice pronósticos lógicos. Quizás el pronóstico acertado más importante fue el de San Luis en la Serie Mundial (a quienes tenía perdiendo contra los Mellizos). Siendo honesto, tengo que atribuir ese acierto a la suerte: si alguien me hubiese dicho en Abril que los Cardenales iban a tener a Weaver y Suppan como segundo y tercer abridores durante los play-offs , hubiese retirado mi predicción en el acto. El gran error fue eliminar a los Yankees en la temporada regular. En estos días, con esa alineación, con esos recursos y con Cashman tomando las decisiones de personal, hay que contar con los Mulos en la post-temporada. El segundo fue el obviar a los campeones de la Americana (los Tigres). Para mí les faltaba al menos un año e iban a quedar de cuartos en su división (detrás de los Mellizos, Medias Blancas e Indios). Muy mala predicción. El trabajo que realizaron Verlander, Zumaya y Guillén (entre otros) hizo de Detroit el equipo más constante del año. De los seis ganadores de división pegué cuatro (Mets, Cardenales, Mellizos y Atléticos), con los Padres (mi selección en el oeste) empatando con Los Dodgers (decidieron la división con una moneda). No pegué mis wild-cards (los Filis y los Medias Blancas). De ocho equipos clasificados, acerté 5.

Otros vaticinios los fallé por poco: Zimmerman y Papelbon para novatos del año (terminaron segundo y tercero en sus respectivas ligas); Randolph y Gardenhire para managers del año (terminaron segundos los dos, y quizás merecieron ganar); Oswalt para Cy Young de la Nacional (terminó cuarto pero ha debido ganar). Todo fueron fallos cercanos que me hacen sentir mejor que el acierto afortunado de los Cardenales. No voy a contar a Santana como un acierto importante (de hecho, desde ya, lo anoto como mi Cy Young de la Americana y a Pujols como el MVP de la Nacional para los próximos tres años). En la selección de Ortiz para Mas Valioso de la Nacional, me dejé llevar por mi predicción fumada de los Medias Rojas dejando a los Yankees fuera de la post-temporada (en julio me veía grande con ese pronóstico). Eso si, las selecciones de Howard y Morneau como MVPs de las dos ligas me parecieron equivocadas. Después de los 162 juegos, mantengo mi selección de Pujols en la Nacional (180 ponches para Howard, por 50 de Pujols) y creo que Mauer (ni Morneau - que ha debido quedar quinto en la votación - ni Jeter) fue el mejor jugador de la Americana. Como sea, no pelé todas las predicciones, y algunos de los fallos estuvieron muy cerca. Nada mal para quién creyó que Bob Abreu iba a ganar el MVP de la Nacional el año 2005 (su peor temporada en mucho tiempo).

viernes, setiembre 08, 2006

De Wilson a Anibal.

Hace poco más de quince años, Wilson Álvarez lanzó un juego sin hits ni carreras. Fue durante una tarde dominical en la que Venevisión transmitió (por suerte) el encuentro entre los Medias Blancas y los Orioles. Recuerdo que estaba con mi familia en Margarita, de vacaciones. Esa tarde, con las playas y el sol ahí, cerquita, decidí no salir para ver en televisión a quién me representaba en el béisbol mayor: venezolano, zurdo, primer grande-liga nacido en los 70s. Tenía dos años hablando con mis amigos de la universidad (todos nacidos entre 1971 y 1973) de lo triste que era ver el símbolo del infinito (∞) bajo la columna de efectividad del zuliano en las últimas ediciones del Almanaque del Béisbol. Todos sabíamos que era un pitcher especial, el mejor nacido en estas tierras hasta ese momento; sin embargo, hizo su debut en 1989 cuando tenía apenas 19 años. Lanzó para los Vigilantes de Texas, enfrentó cinco bateadores, dio dos boletos, permitió tres hits (dos jonrones) y perdió su primera aparición en las mayores sin retirar a un solo bateador. No recibió otra oportunidad en el resto de ese año, tampoco en toda la temporada 1990 (de hecho fue cambiado a los Medias Blancas a mediados de esa campaña junto a Sammy Sosa y Scott Fletcher por Harold Baines y Fred Manrique). Tanto potencial con tan pobre resultado, ese símbolo de infinito era una injusticia.
Vi el juego desde el primer lanzamiento. Chicago anotó dos carreras gracias a un jonrón de Frank Thomas antes que Wilson subiera a la lomita. El lanzador de los Orioles no se veía bien, ese inning de dos carreras le salió barato. Wilson entró para cerrar el primer inning y de inmediato ponchó a Mike Devereaux. La efectividad pasó de infinito a 81, aún poco representativa del potencial de Álvarez pero al menos era un número, no un concepto matemático. Ponches a Juan Bell y Cal Ripken redondearon un primer inning excelente. Dos carreras más en el segundo (una anotada para Guillén y la tercera impulsada de Thomas en el día) le dieron más tranquilidad a Wilson, los Medias Blancas, y los miles de venezolanos que vimos la transmisión. Mi familia se fue al encuentro de la playa y unas ruedas de carite frito. Yo me quedé sentado en una cama con cojines que hacía las veces de sofá durante el día en el modesto apartamentico playero. En algún lugar del camino, mi Papá , Mamá y hermana acordaron regresar, renunciar al día de playa y a las delicias del mar para acompañarme en la cama-sofá con unos sanduchitos de jamón y queso. Regresaron para ver un juego histórico.
Pasaron cinco innings sin hits ni carreras y Gonzalo López-Silveiro (quién creo estaba transmitiendo solo porque no recuerdo ninguna otra voz) comentó la posibilidad de la hazaña. “Ahí está, lo empavó”, dijo mi Papá convencido de lo trágico de aquella imprudencia. “Ese hombre es insoportable” dijo mi Mamá, quién tenía una pelea cazada con López-Silvero desde que éste arruinara (según mi Madre) las Olimpiadas de Seúl con su sacadera de cuentas durante las finales de saltos ornamentales (luego que Greg Louganis le pegara la cabeza al trampolín) y sus comentarios “impertinentes” (adjetivo al que todos asentimos con la cabeza) durante los ejercicios de piso de la gimnasia femenina. Wilson estaba entonces lanzando contra los Orioles de Cal Ripken, contra la historia, los nervios, 40 mil fanáticos en el viejo Memorial Stadium de Baltimore y, ahora, las malas vibraciones de una leyenda de la locución deportiva.
Los innings pasaban, el juego tenía marcador de 7 a 0 y la victoria se sentía segura (aunque Yogui Berra dijera lo contrario). Los nervios estaban a flor de piel hasta en la sala del apartamentico playero. Mi Papá y yo ya no podíamos estar sentados en la cama-sofá (para no confundirla con un sofá-cama) y caminábamos de un lado al otro. Nos comíamos las uñas y nos mirábamos con rostro de asombro cada vez que López-Silvero hacía un comentario que pudiera comprometer la buena suerte de Wilson. En el séptimo inning con un out, Ron Karkovice realizó un mal tiro luego de un machucón de Cal Ripken, seguido de unos instantes de tensión esperando por la decisión oficial. Error, felizmente. La repetición mostraba que, con un buen tiro, Ripken hubiese sido out por un paso. Un elevado al segunda base, un boleto y una línea de frente al jardinero derecho y el no-hitter continuaba. Ya no quedaban uñas que morder.
La jugada del partido ocurrió en el octavo inning. Sin outs, Chris Hoiles, un buen bateador (151 jonrones, 262 de promedio en 10 años de carrera), soltó una línea templada entre los jardines central y derecho. Desde la toma de la tribuna central (detrás del receptor) pudimos ver como Lance Johnson salió corriendo tan pronto como la pelota saltó del bate de Hoiles. El director nunca cortó a otro ángulo, el camarógrafo seguía a Johnson en su carrera desesperada pero la pelota salió de la toma por unos momentos. Johnson se lanzó con el cuerpo totalmente estirado y la pelota entró en la toma justo para caer donde estaba la mano enguantada del jardinero central. Euforia en Baltimore, euforia en Juan Griego. Después de una jugada así, no importaban ni los pájaros de mal agüero ni los futuros Hall de la Fama: Wilson tenía que completar el juego sin hits ni carreras. No había dudas. ¿O sí? No, no podíamos tener dudas. ¿O las teníamos? Qué desastre, ya no sabíamos que pensar. Dos elevados fáciles y faltaban sólo tres outs.
El noveno comenzó con dos outs rápidos. Faltando sólo el número 27, Wilson le dio uno de esos boletos que son totalmente predecibles a Cal Ripken. El Junior venía de ser Más Valioso del Juego de las Estrellas, campeón del Derby de Jonrones, e iba camino a su segundo MVP de la Americana. Quien le seguía en el orden al bate de los Orioles, Dwight Evans, estaba a menos de dos meses del retiro. Mi Papá y yo estábamos de acuerdo: el movimiento era lógico. Como sea, Wilson le un dio boleto a Evans para colocar hombres en primera y segunda y enfrentar a Randy Milligan. Con un hit se acababa todo, hasta el blanqueo. La cama-sofá estaba vacía, todos estábamos parados alrededor del televisor: mi Papá comiéndose las uñas, mi Mamá frotándose las manos de ese frío que le da cuando se pone nerviosa y mi hermana tratando de entender porque Wilson no había ponchado al último bateador (es así de fácil, ¿no?). Milligan era un bateador de fuerza, con buena vista, que tomaba boletos pero que perseguía lanzamientos en momentos claves. Poco tiempo después, Milligan sucumbió a sus impulsos haciéndole swing a un lanzamiento contra el piso, sellando así el primer no-hit, no-run lanzado por un venezolano en la mayores. Una celebración contenida, todavía con dejos de nerviosismo, llenó la sala del apartamentico playero. Nos llevó unos minutos para comprender lo que había ocurrido, que la adrenalina de los últimos innings nos dejara en paz y pudiésemos disfrutar del logro del compatriota, contemporáneo, zurdo, quién ahora tenía efectividad de 3 carreras. Era hora de salir a buscar esas ruedas de carite frito.
Han pasado más de quince años. La carrera de Wilson Álvarez en la mayores culminó hace ya un año. Tuvo momentos brillantes, campañas que establecieron marcas para lanzadores nativos, lesiones que afectaron su rendimiento en buena parte de sus carrera y una última etapa con los Dodgers en la que (a ratos) mostró la excelencia de esos primeros años. Ahora Santana, Zambrano, García, Hernández y compañía parecieran estar destinados a superar todos los números que dejó Wilson en el béisbol grande. Ahora hasta tenemos un segundo no-hitter venezolano. Me pregunto cuantas personas estuvieron pegadas a sus radios la noche del lunes oyendo las hazañas de Aníbal Sánchez, personas que en quince años van a recordar dónde y con quién estaban en el preciso momento en que el último out ocurrió. Como yo, hace quince años, con la familia, en el apartamentico playero, disfrutando y sufriendo al mismo tiempo lo que para mí fue uno de los mejores juegos de béisbol que haya visto en mi vida.